#

¿Cuál es el mejor deporte para mi hijo?

11/04/2014

Todas nos hemos puesto a visualizar cómo será la vida de nuestros hijos y cómo los educaremos desde que supimos que estábamos embarazadas (algunas mucho antes), pero ¿hemos pensado cómo será su educación deportiva?

Considerar el deporte dentro de sus asignaturas educativas regulares es prepararlo física y mentalmente para el mundo ya que, además de otorgarle el beneficio de una vida más saludable y socialmente balanceada, le permitirá conocer y desarrollar sus capacidades físicas y emocionales, brindándole más confianza en sí mismo, ayudándolo a lidiar con la frustración, el fracaso, e incluso, evitándole padecimientos físicos en el futuro.

¿Pero cómo saber cuál escoger entre tantos deportes? Hay dos factores indispensables a tomar en cuenta: La edad y la personalidad de nuestro hijo.

Edad

3-5 años
A esta esta edad los niños no comprenden totalmente la relación causa y efecto ni tampoco las reglas del deporte. Esta etapa es mayormente de juego y exploración motriz, los músculos son débiles y la coordinación y equilibro son pobres. Un ejercicio excelente para esta edad es la natación, ya que se trabajan todos los aspectos importantes para el desarrollo del niño: coordinación, resistencia, disciplina, relación entre el esfuerzo y el resultado.

5-7 años
En esta etapa hay un mejor desempeño motriz, comprensión de reglas y mecanismos del deporte. Lo ideal sería que el niño pruebe distintos deportes para que adquiera una base mayor de capacidades y elija libremente el que más le guste. Es importante que se inscriba tanto en deportes individuales (Gimnasia, danza, natación o artes marciales como el tae kwon do, el judo, o el karate), como colectivos (fútbol, voleibol, baloncesto, béisbol, etc.), para desarrollar capacidades tanto físicas como sociales.

8-9 años
Si ofrecimos a nuestro hijo una amplia gama de deportes para practicar durante las etapas anteriores a estas alturas el niño ya sabrá cuáles deportes le gustan más y se puede plantear la posibilidad de practicar uno o varios como pasatiempo o incluso dedicarse más seriamente a los entrenamientos, pero debe ser el propio infante el que así lo decida porque el dedicarse de verdad a un deporte es un proceso de disciplina y constancia donde el reto y el dolor estarán tan presentes como la sensación de logro y autocontrol. Por parte de los padres tener un hijo dedicado al deporte conlleva un apoyo total de la familia así como disponibilidad y sacrificio de tiempo y dinero, pero recuerda que uno nunca sabe si tiene a un medallista olímpico en potencia. Entre los deportes recomendados están el atletismo, el tenis y el patinaje.

10-12 años
En esta etapa seguramente tu hijo está ya enfocado en un deporte y prácticamente ya puede practicar el que sea, salvo las pesas, ya que este deporte es recomendado cuando los músculos ya estén desarrollados y maduros y esto ocurre generalmente entre los 20 y 23 años.

12-15 años
Si para esta edad tu hijo ya está enfocado en un deporte, esta edad es buena para empezar a entrar en competiciones amistosas para que vaya adquiriendo experiencia y resistencia. Es importante que tenga un buen maestro o entrenador que lo guíe e instruya correctamente respecto a ser un buen competidor y cómo lidiar tanto con el éxito como con el fracaso; por supuesto el apoyo de la familia aquí es fundamental ya que esto es crítico para que el hijo aprenda valores, que no siempre se puede ganar y que maneje de forma adecuada la frustración que conlleva la derrota.

Personalidad

Tú conoces a tu hijo mejor que nadie ¿puede sentarse guardar silencio y recibir instrucciones? ¿Hace las cosas mejor si hay menos niños y distracciones? ¿Se lleva mejor con un instructor que le da libertad para resolver las cosas o funciona mejor con uno que dé instrucciones firmes? La personalidades de los niños son diferentes: algunos quieren estar siempre por delante de los demás, otros se dejan rebasar y a algunos no les importa el lugar que tengan. Todos los comportamientos son normales sólo hay que tener ojo para reconocerlos y actuar en consecuencia, por ejemplo: si tu hijo es tímido o introspectivo convendría que practicara un deporte de conjunto como el fútbol o el baloncesto, si son inquietos o nerviosos les serviría un deporte que les exija más como el atletismo o el fútbol americano, los que son perfeccionistas, con buena capacidad de autocontrol soporte al sufrimiento, las artes marciales, el ballet, o la gimnasia son una buena opción.

Antes de comenzar cualquier actividad física es importantísimo llevarlo con el pediatra para que haga una valoración completa del infante para reconocer, cuál es su estado físico y evaluar, por ejemplo, lesiones previas o congénitas no diagnosticadas. Por último: Nunca hay que olvidar que el deporte que vaya a practicar no debe poner en riesgo su salud, debe ser algo querido y divertido, y que movilice todos los músculos del cuerpo.