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El amor en los tiempos del berrinche

20/08/2015

Una de las pruebas más difíciles por las que pasa el amor de un padre es el berrinche en público. Quizá no tengas ganas de ser cariñoso, pero es en esos momentos cuando tu hijo más lo necesita.

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Puede ser difícil para cualquiera mantener la calma en medio del berrinche, porque suele ser terrible y desgastante para ambos. Las razones son distintas a cada edad. Por lo general, los primeros dos años son causados por una necesidad que el niño no puede comunicar: hambre, cambio de pañal, el juguete, la temperatura, entre otras. Para niños un poco más grandes, de entre 3 y 4 años, el berrinche gira alrededor de la frustración de no tener lo que quieren, en esta edad ya tienen la habilidad de comunicarse y están enteramente conscientes de sus necesidades y deseos.
Así que, ¿cómo podemos lidiar con estos estallidos? Te compartimos diferentes tips para que tú y tu hijo mantengan la calma:

  • Dale su espacio. Así como los adultos muchas veces necesitamos ser escuchados, lo mismo ocurre con los niños, sólo necesitan sacar sus emociones. Pasar por esto le ayudará a ventilar lo que siente de una manera no destructiva, experimentará emociones y aprenderá a retomar el control por sí mismo. Durante un berrinche, el niño no está en sus cinco sentidos, sus emociones controlan completamente su cuerpo y mente. Es por eso que tratar de razonar con él simplemente no funcionará, su cerebro no puede lidiar con razonamiento cuando tiene un estallido de sentimientos, los expertos lo comparan con tratar de enseñar a nadar a alguien que se está ahogando.

 

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  • Crea entretenimiento. Todo está en la mente, algunas veces funciona crear una distracción y que el niño pierda interés en su berrinche. Puedes llegar a desvanecer cualquier episodio si se detecta a tiempo. Juguetes, snacks o alguna actividad puede ayudar a generar entretenimiento, en muchas ocasiones hacerles plática puede funcionar. Los niños tienen un corto periodo de atención, incluso hasta pueden olvidar la razón principal que generó su disgusto.

 

  • Disciplinar sin golpes. Es normal que como adultos deseemos que nuestros hijos entiendan órdenes válidas y razonables como “no, no puedes darle pastel al perro” o “no se puede hacer un paracaídas de bolsas de plástico”. Los niños no entienden la lógica ni muchos menos las consecuencias, precisamente eso es parte de ser niño. Por eso algunas veces podamos sentir que perdemos los estribos pero es sumamente importante que como padres aprendamos a tolerar este tipo de situaciones, a respirar profundamente y aprender a lidiar con estos episodios.

 

  • Encuentra lo que lo frustra. La comunicación es limitada porque ellos aún no tienen la habilidad lingüística para transmitir lo que quieren, y aún así tienen necesidades y pensamientos que cuando no pueden comunicar generan frustración que se desahoga llorando. A temprana edad puedes enseñarle palabras básicas del lenguaje de señas o designar señales para las cosas que él pueda necesitar. Funciona también señalar.

 

  • Abrazos. Tal vez pueda ser lo último que quieras hacer cuando tu hijo está haciendo el berrinche de su vida en el súper, a la mitad del pasillo de juguetes. La naturaleza de los abrazos es hacer sentir segura a la otra persona. Cuando esté en un episodio como ese, abrázalo firmemente sin palabras, en ese momento no entenderá razones. Algunas veces lo que los niños necesitan es sacar sus sentimientos y sentirse seguros.

 

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  • Comida y siestas. El cansancio y el hambre son los detonantes más comunes para estallar. No lo neguemos: también lo son para los adultos. Dale de comer, que beba algo y déjalo descansar.

 

  • Incentivos. Dale a tu hijo una razón que le interese para que se comporte, cualquiera es más propenso a reaccionar de manera positiva ante premios que ante castigos.

 

  • Habla tranquilamente y ríanse. Mantente relajado en todo momento, hablar de manera relajada demostrará a tu hijo que su comportamiento no te va a hacer caer y desde luego que ayuda a no tensar más el momento. Es entendible que puedas sentir que otros papás piensen que eres un mal padre, la clave está en la reacción del papá más que la del niño porque es bien sabido que todos los niños suelen hacer berrinches.

 

Referencia:
Dreisbach, S. 10 Ways to Tame Your Kid’s Tantrums. American Baby. Obtenido de: http://www.parents.com/toddlers-preschoolers/discipline/tantrum/tame-your-kids-tantrums/#page=14.